Hace trece años, un joven economista transandino llega a Chile con el objetivo de posicionar y optimizar la compañía familiar de Importadora MEC S.A., empresa que con mucho esfuerzo había posicionado su padre, Sergio Giuffrida, desde la década de los ´80 en Chile, sorteando los años más difíciles de la economía nacional.
De esta forma, y con la frescura del conocimiento y el entusiasmo de innovar, Federico Giuffrida se instala en Chile para hacer de MEC una reconocida empresa desde su trabajo en la administración, sumada a la experiencia de su padre en las ventas, donde Sergio lidera el plan comercial de la compañía.
Así, la empresa se dedica a la importación y venta al por mayor de embragues y componentes, balatas y pastillas para freno, y sistemas de aire para vehículos pesados, además de entregar una amplia gama de servicios que entregan una solución integral para garantizar el perfecto funcionamiento de sus productos.
La experiencia internacional de más de 30 años en el mercado de los embragues ha permitido a esta empresa familiar, entender las necesidades específicas de cada cliente, junto con un alto grado de especialización, calidad de los productos, atención personalizada y flexibilidad en los tiempos.
“Ofrecemos en el mercado una alta gama de productos de calidad a muy buenos precios, donde contamos con embragues nuevos para vehículos livianos y comerciales, y con embragues nuevos y re manufacturados para camiones, buses y agrícolas. Y, además, abastecemos a los reparadores de embragues de todo Chile suministrando repuestos para todo tipo de embragues”, destaca Federico Giuffrida.
Seco, Pener, Cobreq y Plato Diesel son algunas de las marcas comercializadas, siendo la última de representación exclusiva para MEC.
En el 2013, MEC comienza a desarrollar la línea de productos para frenos y actualmente distribuye pastillas, balatas, discos y patines de freno, “productos que son fabricados con modernos procesos, utilizando materias primas de calidad y equipamientos de alta precisión debidamente testeados que garantizan un riguroso proceso de calidad”, enfatiza el ejecutivo.
En el 2015 se incorpora la marca propia RFC, la cual ha tenido una amplia acogida por parte de los consumidores, ya que es un producto preferido por su relación precio-calidad.
MEC y el Efecto Pandemia
La crisis sanitaria encontró a MEC en pleno posicionamiento digital lo que se tradujo en un gran desafío para seguir asistiendo a sus clientes.
La estrategia que permitió mantener los números y el posicionamiento fue ampliar y mejorar sus canales digitales de venta a través de su sitio web www.importadoramec.cl, herramienta que obtuvo una rápida aceptación en sus compradores habituales y ayudó a incorporar nuevos clientes que encontraron en el sitio una eficiente respuesta a sus necesidades por precio y calidad.
“Hemos invertido en capacitación en nuestros colaboradores para que nuestros clientes tengan una mejor y mayor asesoría en relación a la implementación y funcionamiento de nuestros productos”, señala el ejecutivo.
Además, “la compañía cuenta con un taller de reparación, adaptación y re manufactura, el cual está dirigido a productos usados, lo que permite ampliar el abanico de asistencia para nuestros clientes”, enfatiza Giuffrida.
Este año, la compañía decidió adaptarse a los nuevos tiempos y cambió su imagen corporativa por “IMPORTADORA MEC”, como muestra de su constante preocupación por lograr una imagen más cercana al consumidor.
Orígenes de Industrias MEC desde Buenos Aires
Corría el año 1984, cuando don Sergio Giuffrida, un joven emprendedor de Argentina llega a Chile a través una pequeña oficina y centro de ventas con el propósito de comercializar al por mayor los productos fabricados en Buenos Aires por Industrias MEC LTDA, establecimiento dedicado a la fabricación de embragues y piezas para embragues, de la cual era Socio y Director de ventas.
Por ese entonces se crea en Santiago, Industrial y Comercial MEC LTDA, la que dará luego el pie para el desarrollo posterior de la actual MEC SA.
Fueron años de sacrificios y viajes continuos para mantener de alguna manera este pequeño bastión, mientras diversos avatares diezmaban lentamente la base de las industrias en Argentina.
Fue entonces cuando, Federico Giuffrida, hijo de don Sergio, joven universitario que terminaba su carrera de Economista, propone a su padre generar un plan de recuperación y crecimiento para la empresa en Chile: plan que resultó ampliamente positivo y abrió un nuevo camino para la compañía.
A mediados del año 2008 Federico se establece en Santiago marcando el comienzo de una renovada MEC junto a su padre, estableciendo una destacada alianza comercial con un estilo familiar cercano a sus fieles clientes.
Los comienzos fueron en un pequeño local de avenida San Diego, en el corazón de Santiago y con solo dos empleados. Hoy sus bodegas alcanzan más de 2.500 m2, con el apoyo estratégico de una planta estable de 20 colaboradores, además de un staff de ventas free lance para la promoción de sus productos, con una importante dedicación de servicio al consumidor.
